"Estoy a favor de los derechos de los animales al igual que de los derechos humanos. Es la única manera de ser un humano completo".

- Abraham Lincoln


En algún lugar, bajo la lluvia, siempre habrá un perro abandonado que me impedirá ser feliz.

viernes, 4 de febrero de 2011

DAVID Y SUS MASCOTAS

Desde que mi hijo David era chico, siempre le causo gran interés saber todo acerca de los animales. Sus primeras mascotas se encontraban en dos peceras, en una tenía una colección de peces de diferentes colores, tamaños y formas y por supuesto cada uno con su respectivo nombre. En la otra en cambio, existía solo un pez – el Che pez – que era un beta bellísimo de colores intensos.

Años más tarde le regalaron un pollito al que le puso de nombre Harry Pollo y era lo máximo, primero se creía perro faldero, deambula por la casa y cuando se cansaba de caminar se subía a los pies de alguno para seguir en movimiento haciendo el mínimo esfuerzo. Nunca supimos que los pollitos necesitan ciertas vacunas para crecer sanos y fuertes y si bien comida no le faltaba, su desarrollo se vio afectado; de tamaño casi no creció, pero el pico y las patas eran de un adulto. Un día Harry se enfermo y nos invadió la tristeza. Llamamos a mi marido (que se encontraba en una mediación en la cual se estaban matando) y le dijimos que tenía que correr a la casa porque Harry se había enfermado y debíamos llevarlo al veterinario. Cerró el teléfono y les dijo a sus clientes: hay cosas peores, el pollito de mi hijo está muy enfermo y tengo que llevarlo al veterinario, con lo cual soltaron una carcajada y no solo corrió a ayudarnos sino que ayudo a eliminar la tensión entre sus clientes.

En la veterinaria mientras que unos entraban con perros del tamaño de un Gran danés, Rafa entró con Harry Pollo, luego de que el veterinario lo examinó y nos dio una pequeña cátedra de lo que estos animalitos necesitan, nos dijo que le diéramos complejo B, que de algo ayudaría. Cuando mi marido le preguntó al doc, cuanto era por la consulta, éste le dijo: vaya vaya nomás, no se preocupe. Todas las mañanas Rafa llenaba una jeringa con complejo B y poco a poco se la daba a Harry, hasta que una mañana, Harry se atoró con la vitamina y comenzó a asfixiarse…hizo de todo, le dio respiración de boca a pico, le masajeó el pecho, pero no lo logró. Aunque no me lo crean, fue muy doloroso, por que más allá de que se tratase de un simple pollito, era nuestro amigo.

Con el paso de los años, David se interesó por otras especies, esta vez quería un perrito! y pensando en cual sería la raza más apropiada para un niño, optamos por comprarle un Golden (es verdad, mi amor hacia los animales ha existido siempre, pero solo hace unos años tengo la conciencia de no apoyar la compra/venta de cachorros).
Se llama Dante y es el niño mimado de la familia (ya va para los siete años). Temeroso como el solo, le tiene miedo a casi todo, desde que el cielo se pone gris hasta los petardos y camaretas de fin de año (entendible) y su gran escape es zambullirse en el estanque. Hace unos 8 meses me lo envenenaron por querer entrar a la casa y por suerte Rafa lo escuchó ya que se encontraba durmiendo en la sala (si durmiendo en la sala pero no por riña matrimonial, sino para no despertar al bebé con sus ronquidos). Llamamos al veterinario a eso de las cuatro de la madrugada y nos dijo que utilicemos carbón de las mil y un peceras que tenemos y se lo demos para que el veneno se absorba. A eso de las siete de la mañana, el veterinario llegó y necesito cuatro sueros entre remedios, vitaminas y líquido para hidratar pero lo logramos, Dante se salvó.



Actualmente David entre todas sus mascotas tiene unas 25, de las cuales 20 son peces y están distribuidos de la siguiente manera: 15 peces y una tortuga en un estanque (que el mismo construyó), 5 peces en una pecera (mayoría limpiadores), 2 tortugas en una súper pecera (ya que han crecido exageradamente) y otras 2 pequeñas tortugas en otra pecera que esperamos que se mantengan de ese tamaño.

Si uno entra al cuarto de mi hijo, se va a encontrar con 3 peceras en muy buen estado y un estanque en el jardín en las misma condiciones. Son su responsabilidad y no solo que ama a sus animales sino que los cuida y les da una buena calidad de vida.







Un día, en un centro de mascotas, vio a lo lejos un sapo que se encontraba en una especie de pecera. El pobre animalito permanecía sin comida, con excrementos hasta la mitad de su cuerpo y el cadáver de un compañero a su lado. Pero esa es otra historia.

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